La Asunción, 11 de enero de 2016.- Muchos venezolanos tenemos buenos recuerdos del 6D, será un día que quedará escrito en nuestra historia contemporánea como el inicio de un importante proceso de cambio, sí solo si hacemos las cosas bien.
Si recordamos por qué ganamos una elección contra todo el poder del estado en función de ganar “como sea”, ganamos porque el enfoque y centro de la campaña fueron los temas socio-económicos. Nuestra oferta electoral no se trató de un retrato, nuestro discurso no hablaba de revanchas, hablamos de activar los mecanismos constitucionales para cambiar el gobierno y su modelo fracasado, hablamos de controlar por medio de los mecanismos institucionales las acciones de un gobierno profundamente corrupto y de legislar sobre las materias de interés nacional (Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional) una de las prioridades.
El espíritu del 6 de Diciembre nos llama a construir un proceso de cambio en Paz y Democracia.
No podemos fallarle a los millones de venezolanos que se expresaron por el cambio, que esperan que sus dirigentes se aboquen a los temas que día a día, vienen golpeando su calidad de vida, porque de eso se trata el cambio, de vivir mejor que es lo que queremos todos: ¡vivir bien de verdad! cosa que hoy, no garantiza el modelo social, político y económico adoptado por la Revolución.
Mientras el Gobierno sea más irresponsable frente a la crisis que vive el país, los sectores del cambio debemos actuar más responsable y lo responsable hoy es enfocarnos en los problemas de la gente. Cuando el gobierno quiere mantener los temas políticos y la confrontación como centro del discurso, estamos en la obligación, quienes creemos en el cambio, de insistir en la agenda de lo económico y social. Cuando el gobierno nombra un ministro que desconoce la inflación como un serio problema de nuestra economía, debemos nosotros insistir en una agenda parlamentaria que, desde el ámbito de su competencia, promueva el cambio de este modelo fracasado ¿Y esto para qué? para que a la Sra. Damelis Olivero, del sector Las Casitas, le rinda el sueldo como maestra jubilada, para vivir dignamente sin hacer colas para comprar comida o medicinas; para que Diego Reyes, joven estudiante que trabaja en la Administración pública, pueda pagar sus estudios y comer, para que el primo Fernando, que es un joven profesional que está formando una familia, no busque en otro país lo que, en nuestro país, gracias al modelo de fracaso que está implementado, no puede ofrecerle. De eso se trata el cambio, por eso ganamos. Que el debate político partidario no nos separe de las necesidades reales de nuestra sociedad.